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nydus/Mankind in the MakingPublic
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VII. INFLUENCIAS POLÍTICAS Y SOCIALES

Y este mal de los puestos reservados no se limita de ningún modo al control público. No se puede tener un sistema y a la vez no tenerlo, y los británicos tienen un sistema de aristocracia hereditaria que infecta toda la atmósfera del pensamiento inglés con la persuasión de que lo que un hombre puede intentar está determinado por su casta.

Es aquí, y en ninguna otra parte, donde se encuentra la clave de tanta ineficiencia como la que uno halla en la actividad británica contemporánea.

  • Los oficiales del ejército británico, en lugar de ser seleccionados escrupulosamente de entre toda la población, provienen de un grupo de familias en realidad bastante reducido y, salvo por aquellos a quienes llaman «soldados rasos que llegaron a caballeros» (gentleman rankers), alistarse es la última manera en el mundo de convertirse en oficial británico.
  • Como corolario muy natural, solo hombres arruinados y hombres sin ambición de la clase más baja consentirán en convertirse en soldados rasos ordinarios, excepto durante periodos de extrema emoción patriótica.
  • Los hombres que ingresan en la Administración Pública también saben perfectamente que, aunque posean las más brillantes facultades administrativas y se desarrollen y utilicen con energía implacable, nunca ganarán para sí mismos ni para sus esposas ni una décima parte del honor público que le corresponde por derecho al heredero de un ducado.
  • Un obrero de los astilleros que usa el magín y hace una sugerencia que puede ahorrarle al país miles de libras recibirá... una gratificación.

A través de todos los asuntos ingleses se ha extendido la sugestión de este sistema político. El empleador es de una casta diferente a la de sus obreros, el capitán es de una casta diferente a la de su tripulación, incluso

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