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nydus/Mankind in the MakingPublic
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VII. INFLUENCIAS POLÍTICAS Y SOCIALES

ningún maestro, ni en la Gran Bretaña ni en América ni en las Colonias, que sugiera la propuesta de abolir los elementos aristocráticos y monárquicos en el sistema británico. No hay espíritu revolucionario por aquí, y muy poco espíritu misionero por allá. La gran masa de la presente generación a ambos lados del Atlántico apenas muestra interés alguno por este asunto. Es como si la cuestión fuera imposible, fuera del alcance de las cosas pensables. O como si la última palabra en esta controversia se hubiera dicho antes de que murieran nuestros abuelos.

¿Pero es esto realmente así? Es permisible sugerir que durante un tiempo se había dicho la última palabra, y aun así reabrir la discusión ahora. Todos estos documentos, la concepción misma del Nuevo Republicanismo, descansan sobre el supuesto —por presuntuoso y ofensivo que deba parecerle a muchos— de que han surgido a la vista materia de reflexión totalmente nueva, nuevos aparatos y métodos de investigación, y nuevos fines, desde principios de la década de los setenta, cuando las últimas voces republicanas se apagaron en Inglaterra. Somos enormemente más conscientes del Futuro. Eso, ya lo hemos definido como la diferencia esencial de nuestra nueva perspectiva. Nustros padres pensaban en el Reino tal como era para ellos, contrastaban con eso la alternativa inmediata y, dentro de estos límites, sin duda tenían razón al rechazar esta última. Así, al menos para ellos, el asunto parecía juzgado. Pero hoy en día, cuando hemos dicho que el Reino es de tal o cual manera, y cuando hemos decidido que no deseamos convertirlo en una República según el modelo americano ni ningún otro modelo existente antes de Navidad de 1904, consideramos que apenas hemos empezado a mirar el asunto. Tenemos entonces que preguntar cuál es el futuro del Reino; ¿ha de ser algo permanente, o ha de desarrollarse y dar lugar a

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