[Footnote: This idea of attempting to define the elements in inheritance, although it is absent from much contemporary discussion, was pretty evidently in mind in the very striking researches of the Abbé Mendel to which Mr. Bateson—with a certain intemperance of manner—has recently called attention. (Bateson, Mendel’s Principles of Heredity, Cambridge University Press, 1902.)]
Estas consideraciones deberían bastar al menos para demostrar la absoluta inviabilidad de las dos propuestas del señor Galton. Además, esta idea de seleccionar a individuos de alta escala en una cualidad o grupo de cualidades particulares y cruzarlos no es en absoluto el método de la naturaleza. La naturaleza no es una criadora; es una emparejadora imprudente y—mata.
Era una idea errónea muy extendida sobre la teoría de la Supervivencia del Más Apto, un error en cuyo empeño por demostrarlo Lord Salisbury puso gran esmero ante la Asociación Británica en 1894, que el promedio de una especie en cualquier aspecto se eleva mediante el cruce selectivo de los individuos situados por encima de la media.
Lord Salisbury se vio sin duda extraviado, como lo han sido la mayoría de las personas que comparten su error, por el tropiezo gramatical de emplear la Supervivencia del Más Apto en lugar de la Supervivencia del Más Apto, para escapar de una ambigüedad apenas ambigua.
Pero el uso de la palabra «Supervivencia» debería haber bastado para indicar que el verdadero punto de aplicación de la fuerza con la que la Naturaleza modifica las especies y eleva el promedio en cualquier cualidad radica no en la cría selectiva, sino en las muertes desproporcionadamente numerosas de los individuos situados por debajo del promedio. E incluso los métodos del criador de ganado, si han de producir una alteración permanente en la especie de ganado, deben