CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/Mankind in the MakingPublic
Página 224 de 391
Table of Contents

VI. ESCOLARIZACIÓN

positivamente pernicioso de mucho de lo que pasa por ser liberalismo educativo. Se critica con vehemencia al maestro por enseñar de aquella manera las pocas e inútiles asignaturas que medio sabe enseñar, y prácticamente no se hace nada para ayudarle o dotarle de medios para enseñar cualquier otra cosa. Debido a este revuelo, el mundo está ahora lleno de padres ansiosos y desconcertados, con el pobre magín zumbando con ecos de Froebel, Tolstói, Herbert Spencer, Ruskin, Herbart, el coronel Parker, el señor Harris, Matthew Arnold y el Morning Post, que tratan de encontrar algo mejor. No saben qué es lo correcto, solo saben muy, muy claramente que la escuela ordinaria es sumamente equivocada. Tienen muy claro que no quieren «empolladera» (aunque no tengan la remota idea de qué sea eso), y están bastante convencidos de que suspender los exámenes es una buena prueba de una sólida educación. Y en respuesta a su balador demanda, surge una hermosa cosecha de escuelas de charlatanes; escuelas organizadas bajo líneas de una extravagancia fantástica, en las que la apicultura sustituye al latín y la jardinería relega a las matemáticas, en las que los chicos juegan al tenis desnudos para curarse de la Falsa Vergüenza, y los ejercicios numéricos llamados contabilidad y correspondencia comercial se enseñan a los hijos de padres (que pueden pagar cien guineas al año) como Ciencia Comercial. Las materias de estudio en estas escuelas van y vienen como los delirios de una mente trastornada; a la «Historia griega» (en una hora más o menos a la semana durante un trimestre) le sigue la «Literatura italiana», y esta da paso a la puesta en escena de una obra de Shakespeare que a la postre desborda y desorganiza todo el plan de estudios. Las lecciones de ética y el púlpito escolar florecen, por supuesto. Un paseo trienal a una cantera de greda es Geología de campo, y los vagos deambulares de media fiesta son excursiones botánicas. El «arte» de la variedad de repujado en cobre sustituye a cualquier intento decente de dibujar, y una extrema expresividad en la música compensa una técnica casi deliberadamente descuidada. Ni siquiera los seminarios para señoritas de la época georgiana habrían

224