Cuando nos desviamos hacia la cuestión general de la atmósfera política, social y moral en la que se desarrolla el ciudadano de habla inglesa, dejamos la educación formal del niño promedio —cuyo desarrollo atraviesa estos escritos y los mantiene unidos— a la edad de quince años aproximadamente y al final del proceso de escolarización. Ahora debemos continuar ese desarrollo hasta alcanzar la ciudadanía adulta. Es parte integral de la idea del Nuevo Republicanismo que el proceso de escolarización, que es el atrio común de todo servicio público, sea bastante uniforme en todo el cuerpo social; que aunque el niño promedio de clase alta pueda tener todas las ventajas que le brinden una herencia mental posiblemente mejor, mejores condiciones en el hogar y profesores mejor pagados y menos sobrecargados de trabajo, no se le imponga ninguna desventaja al niño de ninguna clase, y que no se eluda la educación intelectual con ningún propósito en absoluto. Mantener a los infelices en servidumbre sobre la tierra privándolos de toda educación literaria que no sea la más rudimentaria, como sin duda pretende un elemento muy considerable del nuevo Movimiento de Estudio de la Naturaleza, es totalmente antagónico a las ideas del Nuevo Republicanismo, y no debe haber ningún descarte de profesores capaces y nobles mediante su filtración a través de pruebas religiosas grotescas y deshonrosas —deshonrosas por ser obligatorias, cualquiera que sea la fe real del profesor—. Y al final del período de escolarización debe comenzar un proceso de selección en la masa de la juventud nacional —en la medida de lo posible, sin importar sus orígenes sociales— que continuará a lo largo de toda la
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IX. La organización de la educación superior
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