Sugiero este cuerpo como una especie de muestra concreta de lo que tengo en mente. Estoy muy dispuesto a escuchar y aceptar la modificación más radical de este esquema; es la idea de la escala la que deseo recalcar en particular.
Municipalizad a esta escala, diría yo, y estaré totalmente con vosotros. He aquí algo que contribuye nítida y claramente a esa hechura de la humanidad en la que todas las propuestas sociales y políticas sensatas deben basarse en última instancia.
Pero otorgar más poder, y aún más poder, a manos de estos pequeños y mezquinos órganos administrativos que tenemos hoy en día es, según sostengo, una necedad y una oscuridad. Si las áreas existentes han de seguir siendo las mismas, entonces, en general, mi voto es en contra de la gestión municipal y, en general, con respecto a la luz, a los tranvías y las comunicaciones, a los teléfonos y, de hecho, a casi todos esos servicios públicos, preferiría ver estas cosas en manos de empresas, y solo estipularía la máxima publicidad para sus cuentas y la disposición más completa para una regulación detallada a través de la Junta de Comercio (Board of Trade).