vestimenta, la limpieza y todas las decencias y dignidades de la vida, y arrastrarse, con el mayor desdén posible, pero en cualquier caso arrastrarse fuera de todas estas terrenales apariencias y trampas (que de manera tan obvia conducen a nada), hacia la tinaja más cercana.
Y la asombrosa revelación de nuestros días es que no conducen a la nada! En cuanto se aclara el descubrimiento —y es, firmemente lo creo, la gloria suprema del siglo diecinueve haber establecido este descubrimiento para siempre— de que una generación no sigue a otra en facsímil, en cuanto llegamos a vislumbrar la razonable convicción de que cada generación es un paso, un paso mensurable y definitivo, y cada nacimiento un experimento sin precedentes, en cuanto se hace evidente que, en vez de estar meramente en un remolino, avanzamos a pesar de todos nuestros remolinos sobre una corriente amplia y voluminosa, entonces todas estas cosas cambian.
Ese cambio altera la perspectiva de todos los asuntos humanos. Las cosas que parecían permanentes y definitivas se vuelven inestables y provisionales. El esfuerzo social y político se contempla desde un nuevo punto de vista. En todas partes, los viejos postes indicadores, las antiguas marcas orientadoras, se han desalineado y torcido. Y es del conflicto entre la nueva visión y las viejas instituciones y fórmulas de donde surgen el descontento, la necesidad y el intento de dar una respuesta más amplia que esta frase y sugerencia de la «Nueva República» pretenden expresar.
Cada parte contribuye a la naturaleza del todo, y si el conjunto de la vida es una sucesión evolutiva de nacimientos, entonces no solo el hombre en su capacidad individual (físicamente como padre, médico, comerciante de alimentos, transportista de alimentos, constructor de hogares, protector, o mentalmente como maestro, vendedor de noticias, autor, predicador) debe contribuir a los nacimientos, a los crecimientos y al porvenir de la humanidad, sino que los aspectos colectivos del hombre, sus organizaciones sociales y políticas, también deben ser, en esencia, organizaciones