De este modo es como la proposición inicial del Nuevo Republicanismo se desarrolla. Toma la forma del esbozo tosco de un nuevo Estado ideal, una Nueva República, una gran confederación de comunidades republicanas de habla inglesa, cada una con su aristocracia no hereditaria, dispersas por el mundo, que comparten un idioma común, una literatura común y una organización científica común y, al menos en sus niveles superiores, una organización educativa común; e indica de manera rudimentaria y con grandes trazos el camino que lleva desde el estado actual de las cosas hasta dicho Estado. Insiste, como una necesidad cardinal, no en verdad como un fin, sino como el instrumento indispensable mediante el cual este Estado mundial debe ser creado y sostenido, en una literatura grandiosa, contemporánea y universalmente accesible; una literatura no simplemente de pensamiento y ciencia, sino de poder, que encarne y haga reales y vivos los sueños sustentadores del tiempo venidero, y que agrupe y ponga en mutua y lúcida correlación a todos aquellos hombres y mujeres que hoy trabajan con descontento e ineficacia en pro de un orden de vida mejor. Porque, en verdad, un gran número de hombres y mujeres ya están trabajando en favor de esta Nueva República, trabajando con las más variadas capacidades, temperamentos y fórmulas para elevar el nivel de la vivienda y el nivel de vida, para ampliar nuestro conocimiento sobre los medios mediante los cuales se pueden lograr mejores nacimientos, para saber más, para educar mejor, para formar mejor, para escribir buenos libros para los profesores, para organizar nuestras escuelas, para hacer nuestras leyes más sencillas y honestas, para clarificar nuestra vida política, para poner a prueba y reorganizar todas nuestras normas y convenciones sociales, para ajustar la propiedad a las nuevas condiciones, para mejorar nuestro idioma, para incrementar el intercambio de todo tipo, para dotar a nuestros ideales de
Table of Contents
XI. La parte del propio hombre
366