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nydus/Mankind in the MakingPublic
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IX. La organización de la educación superior

Esa alusión a la predominancia de la ficción nos lleva de nuevo a la cuestión de la Biblioteca Pública. Uno lee constantemente ataques contra estas instituciones nuevas y de gran promesa, y siempre estos ataques se basan en el hecho de que el número de novelas retiradas fue tantas veces, tantos cientos de veces mayor que el número de «libros serios».

Le siguen tonterías sobre la lectura «fragmentaria», la superficialidad de la mente pública y demás. En Gran Bretaña, las pomposidades públicas retoman el tono y pronuncian discursos grandilocuentes, vagos y necios sobre nuestra decadencia intelectual. A ninguno de estos se le ocurre —a este tipo de gente, en realidad, nunca parece ocurrírsele nada— averiguar si un hombre o una mujer puede conseguir lecturas serias en una biblioteca pública.

Una inspección del catálogo de una biblioteca pública revela, sin duda, una cierta proporción de libros «serios» disponibles, pero, por regla general, ese «lado serio» es un montón de fragmentos de lo más desordenado. Supongamos, por ejemplo, que un mecánico inteligente tiene una proclividad hacia las cuestiones económicas; no encontrará ningún libro que lo guíe sobre la literatura que pueda haber acerca de esos temas. Se sumergirá en el catálogo y descubrirá tal vez unas pocas publicaciones del Club Cobden, Progreso y miseria de Henry George, la Autobiografía de J. S. Mill, Unto This Last de Ruskin, The Statesman’s Year Book de 1895 y un libro de texto adaptado específicamente para tal o cual examen por los tutores de algún colegio por correspondencia.

¿Qué se puede esperar de semejante provisión sino un compendio mental lamentable? ¿Qué es lo más probable que el más inteligente de los mecánicos consiga para sí de este roscón de reyes? Los temas serios no deben leerse de esa manera salvaje y desordenada. Pero la ficción sí. Una novela es bastante completa en sí misma y, al limitarse a las novelas, los lectores de la Biblioteca Pública demuestran, a mi juicio, un mejor sentido literario y un sentimiento intelectual más refinado que la gente confusa, inspirada por reseñas y pretenciosa que los culpa.

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