Aun cuando toda la tendencia del desarrollo económico y social se oponga a la supervivencia real de un sistema social y político como el británico, sus pretensiones, su forma y sus implicaciones pueden sobrevivir, y sobrevivir de manera tanto más desastrosa cuanto que son cada vez más insinceras. En efecto, en cierto sentido, el sistema británico, la pirámide del Rey, la aristocracia terrateniente y gobernante, los granjeros libres, la clase media mercantil y los jornaleros, ha muerto —murió en el siglo XIX bajo las ruedas del maquinismo [Nota al pie: He analizado esto ampliamente en Anticipations, capítulo III, «Developing Social Elements»]— y los rudimentarios comienzos de un nuevo sistema se visten con sus ropajes, y se hallan muy entorpecidos por ese atuendo. Nuestros pares más ilustres son accionistas, están dotados por el matrimonio con la riqueza de judíos y estadounidenses, son explotadores de recursos coloniales y de empresas de construcción urbana; sus títulos territoriales son una máscara y una mentira. Obstaculizan el desarrollo del nuevo orden, pero no pueden impedir del todo el surgimiento de hombres nuevos. Los hombres nuevos ascienden al poder uno a uno, procedentes de diferentes empresas, con tradiciones diversas, y uno a uno, antes de que puedan desarrollar un sentido de distinción de clase y de responsabilidad colectiva, el viejo sistema con su «Sociedad» organizada los atrapa. Si encuentra al hombre inflexible, se apropia de su esposa y de sus hijas, y acecha a sus hijos. [Nota al pie: No son sólo los súbditos británicos los que son asimilados de este modo; la infección del sistema británico, la anexión de ciertos estratos sociales en la República por parte de la corona británica, es un asunto que concierne a todo estadounidense reflexivo. Estados Unidos está cada vez menos separado de Europa, y el desarrollo social de los Estados Unidos no puede ser un proceso distinto; está inevitablemente ligado al desarrollo social general de la comunidad angloparlante. La mancha ha afectado a la marina estadounidense, por ejemplo, y hay quienes desincentivan los ascensos desde la tropa —la virtud esencial del Estado democrático— porque los hombres así ascendidos estarían en desventaja al encontrarse con los oficiales
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VII. INFLUENCIAS POLÍTICAS Y SOCIALES
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