método heurístico, pero en manos del maestro promedio, por quien la enseñanza debe llevarse a cabo durante los próximos años, el sistema heurístico no dará como resultado más que un tanteo sin sentido. * El señor Mackinder enseña geografía —de forma inimitable— solo para mostrar cómo debe hacerse. * El señor David Devant —el brillante ilusionista del Egyptian Hall— mostrará a cualquier asamblea de padres cómo entretener a los niños con bastante facilidad, pero por alguna razón no presenta su prestidigitación como un
A nuestro argumento de que este tipo de enseñanza no está al alcance de los profesores que tenemos, o es probable que tengamos, podemos añadir, por fortuna, que cualquier cosa que se intente puede hacerse mucho mejor a través de otros medios. Más o menos desconocida para los profesores, existe una cantidad considerable de literatura bien escrita, tanto de historias reales como de ficción, en la cual, sin torpes insistencias en cuestiones morales, las acciones nobles se muestran en su nobleza elemental, y la bajeza se revela como tal. También hay unos cuantos teatros, y podría haber más, en los que la acción noble se muestra con nobleza. Pues bien, una obra concebida e interpretada con nobleza dejará una impresión moral más fuerte que el mejor maestro imaginable hablando de ética durante todo un año. Un libro grande y conmovedor puede dejar una impresión tal vez menos poderosa, pero aún más permanente. Prácticamente, estas cosas son tan buenas como el ejemplo; son el ejemplo. * Rodear a vuestro muchacho o muchacha en crecimiento con una generosa provisión de buenos libros, y dejar que el escritor y