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nydus/Mankind in the MakingPublic
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VIII. El cultivo de la imaginación

Pero entre estos datos hay grandes vacíos interrogativos que ninguna generalización llenará: casos, situaciones, temperamentos. Cada vida, me parece a mí, en ese estado social inteligente y consciente al que el mundo se encamina, debe amoldarse a estas cosas a su manera y completar los detalles de su código moral individual según sus necesidades. Así le parece, al menos, a un pensador limitado.

Para ser francos, sobre ese terreno común de la conducta decorosa, el orgullo y el respeto propio, la salud y el hábito heroico de pensar, no necesitamos tanto reglas para nosotros mismos como sabiduría, y para los demás no, en verdad, una tolerancia tonta e indiscriminada, sino al menos paciencia, suspensión de juicios y el esfuerzo honesto por comprender.

Ahora bien, ayudar a la imaginación en estos juicios, ampliar e interpretar la experiencia, es sin duda una de las funciones de la literatura.

  • Una buena biografía puede aportar datos de infinita sugerencia, y la gran multitud de novelas actuales son, de hecho, experimentos en la ciencia de este campo central de la acción humana, experimentos en la «forma de ver» diversos casos y situaciones.
  • Pueden ser experimentos muy engañosos, es verdad, realizados con sustancias adulteradas, productos químicos peligrosos, matraces sucios y balanzas defectuosas; pero eso es una cuestión de su calidad y no de su naturaleza, no dejan de ser experimentos por eso.
  • Una buena novela puede llegar a convertirse en un experimento muy potente y convincente.

En estos asuntos, los libros suelen ser consejeros mucho más silenciosos y fríos que los amigos. Y ahí, en verdad, radica toda mi opinión al respecto.

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