La publicación de libros, todo el negocio de acercar el libro contemporáneo de la manera más eficiente al lector general, el negocio de la crítica contemporánea, el estímulo y el apoyo a los escritores contemporáneos, es tan vitalmente importante en el estado moderno como la organización de Colegios y Escuelas, y tan poco debe dejarse a la iniciativa de individuos aislados que trabajan primordialmente en líneas comerciales por lucro.
Hay dos aspectos en esta cuestión. Está el más sencillo de conseguir una abundancia de buenos libros, tanto clásicos como contemporáneos, y de buenas publicaciones distribuidas por todas partes en el mundo de habla inglesa, y está el problema más sutil y complejo de conseguir, estimular y sostener a los escritores originales, y a los críticos e investigadores originales de los cuales depende en última instancia el desarrollo general del pensamiento contemporáneo, de los cuales depende en verdad el progreso del mundo. Este último problema puede reservarse para el próximo artículo, y aquí nos ocuparemos simplemente de la cuestión del acceso y la distribución.
Por el momento debemos suponer la calidad de los libros; toda esa clase de cuestiones debe aplazarse para nuestra discusión final. Hablaremos simplemente de los libros buenos, los libros serios, por un