mucho más lucrativo. Además, usted no sabe absolutamente nada todavía del trabajo real que ocasionó su caso. Se lo voy a contar ahora.
Pues bien, al poco tiempo Sordini dejó de tenerme en cuenta, pero llegaron los dependientes, y todos los días se celebraba en el Herrenhof una investigación formal en la que participaban los miembros más destacados de la comunidad. La mayoría se mantuvo de mi parte, solo unos pocos se inhibieron —la cuestión de un Agrimensor atrae a los campesinos—, olfatearon intrigas secretas, injusticias y qué sé yo, encontraron incluso un líder, y las declaraciones de estos obligaron a Sordini a adquirir la convicción de que, si yo hubiera planteado la cuestión en el Consejo Municipal, no todas las voces se habrían opuesto a la contratación de un Agrimensor. Así pues, algo evidente —a saber, que no se necesitaba a ningún Agrimensor— terminó convirtiéndose al menos en un asunto dudoso. Un hombre llamado Brunswick se distinguió especialmente; claro que tú no lo conoces; probablemente no sea un mal hombre, solo que es estúpido y fantasioso, es yerno de Lasemann.