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nydus/The CastlePublic
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XV

apuros en los que está Barnabas, y toda nuestra familia, y si Barnabas, plenamente consciente de la responsabilidad y del peligro que le aguardaban, volviera a zafarse de mí con una sonrisa y se pusiera en marcha, no lo detendría ni hoy, a pesar de todo lo que ha pasado entretanto, y creo que en mi lugar tú harías exactamente lo mismo. Tú no conoces la situación en la que estamos, por eso eres injusto con todos nosotros, y especialmente con Barnabas. Por aquel entonces teníamos más esperanza que ahora, aunque ya entonces nuestra esperanza no era mucha, pero nuestra situación era apurada, y sigue siéndolo. ¿No te ha contado Frieda nada sobre nosotros? —Apenas indicios —dijo K.—, nada concreto, pero la mera mención de tu nombre la exaspera. —¿Y la patrona tampoco te ha dicho nada? —No, nada. —¿Ni nadie más? —Nadie. —Claro; ¿cómo iba a decirte nadie algo? Todos saben algo de nosotros, ya sea la verdad, en la medida en que es accesible, o al menos algún rumor exagerado, la mayoría de las veces inventado, y todo el mundo piensa en nosotros más de la cuenta, pero nadie quiere hablar de ello claramente, la gente es reacia a poner estas cosas en palabras. Y tienen toda la razón en eso. Es difícil hablar de ello incluso ante ti, K., y cuando lo hayas oído todo es posible —¿verdad?— que te marches y no quieras saber nada más de nosotros, por poco que parezca afectarte. Entonces te habríamos perdido, y confieso que ahora tú significas para mí casi más que el servicio de Barnabas en el Castillo. Pero aun así —y este argumento me ha estado atormentando toda la noche—, hay que contártelo, de otro modo no

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