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nydus/The CastlePublic
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El secreto de Amalia

prometida que toma parte en mis obligaciones profesionales cuando tengo otros asuntos, voy a casarme con ella y a convertirme en miembro de la comunidad, y además de mi relación oficial tengo también una relación personal con Klamm, aunque hasta ahora no haya podido aprovecharla. Eso ya es bastante, ¿no? Y cuando vengo a su casa, ¿por qué me reciben con los brazos abiertos? ¿Por qué me confía la historia de su familia? ¿Por qué espera que tal vez pueda ayudarles? Desde luego no porque sea el agrimensor al que Lasemann y Brunswick, por ejemplo, echaron de su casa hace una semana, sino porque soy un hombre con cierto poder a mis espaldas. Pero eso se lo debo a Frieda, a Frieda, que es tan modesta que si le preguntara por ello, ni sabría que existe. Y así, considerando todo esto, parece que Frieda en su inocencia ha conseguido más que Amalia en todo su orgullo, pues ¿puedo decir que tengo la impresión de que busca ayuda para Amalia? ¿Y en quién? En última instancia, en nadie más que en Frieda. —¿De verdad he hablado de un modo tan abominable de Frieda? —preguntó Olga—. Desde luego no era mi intención, y no creo haberlo hecho; aun así, es posible; estamos muy mal, nuestro mundo entero está en ruinas, y una vez que empezamos a quejarse uno va más lejos de lo que cree. Tiene usted toda la razón, ahora hay una gran diferencia entre nosotros y Frieda, y es bueno recalcarla de vez en cuando. Hace tres años éramos muchachas respetables y Frieda una paria, una criada en la Posada del Puente; solíamos pasar a su lado sin mirarla; admito que éramos demasiado arrogantes, pero así es como nos educaron. Pero aquella noche en el Herrenhof probablemente le abrió los ojos sobre nuestra respectiva posición hoy en día. Frieda con la fusta en la mano, y yo entre la chusma de criados. ¡Pero la cosa es aún peor! Frieda puede despreciarnos; su posición le da derecho a ello, las circunstancias reales la obligan. Pero, ¿quién hay que no nos desprecie? Quien decida despreciarnos se encontrará en buena compañía. ¿Conoce a la sucesora de Frieda? Pepi se llama. La conocí por primera vez antes de anoche; antes era doncella. Desde luego supera a Frieda en su desprecio hacia mí.

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