un hermano así, no te da eso ninguna confianza? No es lo que has logrado en el Castillo lo que me decepciona, sino lo poco que soy capaz de lograr contigo. Te dejan entrar en el Castillo, eres un visitante habitual en las oficinas, pasas días enteros en la misma habitación que Klamm, eres un mensajero reconocido oficialmente, con derecho a un traje oficial, te confían encargos importantes; tienes todo eso a tu favor, y luego bajas aquí y, en vez de abrazarme y llorar de alegría, parece que pierdes el valor en cuanto pones los ojos en mí, lo dudas todo, nada te interesa salvo remendar zapatos y dejas la carta, la prenda de nuestro futuro, tirada en un rincón». Así le hablo, y después de repetirle las mismas palabras día tras día, por fin coge la carta con un suspiro y se marcha. Aunque probablemente no sea el efecto de mis palabras lo que le empuja a salir, sino el deseo de ir al Castillo de nuevo, cosa que no se atreve a hacer sin haber entregado su recado. —Pero tienes toda la razón en todo lo que dices —dijo K.—. Es increíble lo bien que lo entiendes todo. ¡Qué mente tan extraordinariamente lúcida tienes! —No —dijo Olga—, te engaña a ti, y tal vez le engañe también a él. Porque, ¿qué ha conseguido realmente? Le dejan entrar en una oficina, pero ni siquiera parece ser una oficina. Habla con Klamm, pero ¿es Klamm? ¿No será más bien alguien que se parece un poco a Klamm? Un secretario tal vez, a lo sumo, que se parece un poco a Klamm y se esmera en aumentar el parecido y adopta un poco el estilo adormilado y soñador de Klamm. Ese aspecto de su naturaleza es el más fácil de imitar; hay muchos que lo intentan, aunque tienen la sensatez de no intentar nada más. Y un hombre como Klamm, que es tan buscado y tan raras veces visto, tiende a adoptar diferentes formas en la imaginación de la gente. Por ejemplo, Klamm tiene aquí un secretario de aldea llamado Momus. Le conoces, ¿verdad? También se mantiene muy en segundo plano, pero le he visto varias veces. Un joven de complexión robusta, ¿verdad? Y, sin embargo, totalmente distinto a Klamm. Y a pesar de ello encontrarás en el pueblo a gente que jura que Momus es Klamm, él y nadie más. Así es como la gente se crea su propia confusión. ¿Hay alguna razón para que sea diferente en el Castillo?
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