«El señor Momus es secretario de Klamm en el mismo sentido que cualquier otro secretario de Klamm, pero su jurisdicción oficial, y si no me equivoco, su rango oficial»—mientras seguía escribiendo, Momus negó con la cabeza rotundamente y la dueña de la pensión corrigió su frase—«bueno, pues su jurisdicción oficial, mas no su rango oficial, se limita a la aldea. El señor Momus despacha cualquier trabajo administrativo de Klamm que pueda resultar necesario en la aldea y, como representante de Klamm, recibe cualquier petición dirigida a Klamm que sea enviada desde la
Como, todavía bastante indiferente ante estos datos, K. miró a la dueña de la pensión con ojos vacíos, ella añadió en tono medio avergonzado:
«Así es como está dispuesto; todos los señores del Castillo tienen sus secretarios de aldea».
Momus, que había estado escuchando con mucha más atención que K., aportó a la dueña de la pensión un dato complementario:
«La mayoría de los secretarios de aldea trabajan solo para un señor, pero yo trabajo para dos, para Klamm y para Vallabene».
«Sí», prosiguió la dueña de la pensión, acordándose ahora también por su parte y volviéndose hacia K.:
«El señor Momus trabaja para dos señores, para Klamm y para Vallabene, y por lo tanto es secretario de aldea por partida doble».
—En realidad, dos veces —dijo K., asintiendo a Momus—, el cual, inclinándose ahora un poco hacia adelante, lo miraba fijamente a los ojos—, como se asiente a un niño a quien se acaba de oír alabar.