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nydus/The CastlePublic
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XIV

desempeñaba principalmente asistiendo a todas las clases de Gisa, ya fuera sentándose en un banco de la escuela entre los niños, o preferiblemente a los pies de Gisa, en la tarima del profesor. Su presencia ya no molestaba, los niños se habían acostumbrado por completo a ella, tal vez con tanta más facilidad cuanto que a Schwarzer ni le gustaban ni entendía a los niños y rara vez les hablaba, salvo cuando le tomaba el relevo a Gisa en la clase de gimnasia, conformándose simplemente con respirar el mismo aire que Gisa y regocijarse en el calor y la cercanía de ella.

Lo único sorprendente en todo aquello era que al menos en la Posada del Puente se hablaba de Schwarzer con cierto grado de respeto, aunque sus acciones fueran más bien ridículas que dignas de elogio, y que Gisa quedara incluida en esa atmósfera de respeto. No dejaba de ser injustificado que Schwarzer supusiera que su condición de maestro ayudante le otorgaba una gran superioridad sobre K., pues tal superioridad no existía. Un bedel de escuela era una persona importante para el resto del personal —y debió serlo especialmente para un ayudante como Schwarzer—, alguien a quien no se debía menospreciar a la ligera y a quien al menos convenía congraciarse debidamente, si es que las consideraciones profesionales no bastaban para evitar que uno lo des-preciara. K. decidió tener presente este hecho, así como que Schwarzer aún le debía algo debido a la noche de su llegada, una deuda que no se había visto disminuida por el modo en que los acontecimientos de los días siguientes parecieron justificar la recepción que Schwarzer le había dado. Porque no debía olvidarse que tal acogida tal vez había determinado el curso posterior de los acontecimientos. Por culpa de Schwarzer, la plena atención de las autoridades se había dirigido de manera de todo punto irrazonable hacia K. desde la primera

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