ejemplo, si uno de los clientes de la taberna me insultaba, y siempre iban tras de mí —viste qué clase de criaturas eran, pero las había mucho peores, los criados de Klamm no eran los peores—, bueno, si uno de ellos me insultaba, ¿qué me importaba a mí? Lo consideraba como si hubiera ocurrido años atrás, o como si le hubiera sucedido a otra persona, o como si solo me lo hubieran contado, o como si ya me hubiera olvidado de ello. Pero no puedo describirlo, apenas puedo imaginarlo ahora, tan diferente se ha vuelto todo desde que perdí a Klamm.
Y Frieda se calló de repente, dejando caer la cabeza con tristeza, cruzando las manos sobre el pecho.
—Ya ve usted —exclamó la patrona, y no hablaba como si lo hiciera en nombre propio, sino como si tan solo le hubiera prestado su voz a Frieda; también se acercó más y se sentó muy junto a Frieda—, ya ve usted, señor, los resultados de sus actos, de los que también sus ayudantes, con los que no se me permite hablar, pueden sacar provecho con solo mirarlos.
Ha arrancado usted a Frieda de la situación más feliz que jamás había conocido, y se las arregló para lograrlo en gran medida porque, en su sensibilidad infantil, no podía soportar verlo a usted del brazo de Olga, y así aparentemente entregado de pies y cabeza a la familia Barnabas. Ella lo rescató de eso y se sacrificó al hacerlo.
Y ahora que ya está hecho, y que Frieda ha renunciado a todo lo que tenía por el placer de sentarse en sus rodillas, sale usted con este magnífico As con el que me demuestra que una vez tuvo la oportunidad de conseguir una cama por mediación de Barnabas. Eso es a modo de mostrarme que es usted independiente de mí. Le aseguro que, si hubiera dormido en esa casa, sería usted tan independiente de mí que, en un abrir y cerrar de ojos, le echarían de esta.