misteriosas dispensaciones, favores y castigos, lo inmerecido y lo inalcanzable, el Non liquet escrito sobre la vida de todo el mundo. En El proceso y en El castillo se representan, pues, las dos formas manifestadas de la divinidad (en el sentido de la Cábala), la justicia y la gracia.
K. buscaba una conexión con la gracia de la Divinidad cuando intentaba echar raíces en el aldea al pie del Castillo; luchaba por una ocupación, un puesto en un determinado ámbito de la vida; mediante la elección de su vocación y mediante el matrimonio quería ganar estabilidad interior, quería, como «forastero»—es decir, desde una posición aislada y como alguien diferente a todos los demás—, arrancarse a sí mismo aquello que le caía en el regazo al hombre común como si fuera por sí mismo, sin esforzarse particularmente por ello ni pensar en ello. Es decisiva para esta interpretación mía la profunda emoción con la que Franz Kafka me remitió una vez a la anécdota que la sobrina de Flaubert menciona en su introducción a la correspondencia de este. El pasaje dice: «¿No habrá llegado Flaubert a lamentar, incluso en sus últimos años, no haber elegido una vocación ordinaria? Casi podría creerlo cuando pienso en las conmovedoras palabras que una vez brotaron de sus labios cuando regresábamos a casa por el Sena; habíamos estado visitando a una de mis amigas y la habíamos encontrado en medio de su nidada de hermosos niños. "Ellos están en lo cierto" (Ils sont dans le vrai), dijo, refiriéndose a la honrada vida familiar de aquella gente».
Al igual que el héroe de El proceso, K. deposita su fe en mujeres destinadas a mostrarle el camino correcto, la vocación justa; pero aun así rechaza toda verdad a medias, toda falsedad y toda insinceridad; pues bajo ninguna otra condición aceptará esta vocación, y es precisamente esta incorruptibilidad la que convierte su lucha por el amor y la integración en la comunidad en una lucha religiosa. En cierto punto de la narración, donde sin duda sobreestima sus éxitos, él mismo define la meta de su lucha: «Puede que no sea gran cosa, pero tengo un hogar, un puesto y un trabajo