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nydus/The Condition of the Working Class in EnglandPublic
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indigencia y el hambre, la tentación de pasar por alto todo orden social no hace sino ganar poder. Esto la burguesía lo reconoce en su mayor parte. Symonds observa que la pobreza ejerce sobre la mente la misma influencia ruinosa que la embriaguez sobre el cuerpo; y el Dr. Alison explica a los lectores propietarios, con la mayor exactitud, cuáles deben ser las consecuencias de la opresión social para la clase trabajadora. La indigencia le deja al trabajador la elección entre morirse de hambre lentamente, suicidarse con rapidez o tomar lo que necesita allí donde lo encuentra —en buen cristiano, robar—. Y no hay motivo de sorpresa en que la mayoría de ellos prefiera el robo al hambre y al suicidio.

Es verdad que hay, en el seno de la clase trabajadora, personas demasiado honradas como para robar aun cuando se ven reducidas a la mayor extremidad, y estas se mueren de hambre o se suicidan. Porque el suicidio, que antes era el privilegio envidiable de las clases altas, se ha puesto de moda entre los obreros ingleses, y numerosos pobres se matan para evitar la miseria de la que no ven ningún otro medio de escape.

Pero mucho más desmoralizante que su pobreza en su influencia sobre el obrero inglés es la inseguridad de su posición, la necesidad de vivir al día de su salario, aquello, en suma, que hace de él un proletario. Los pequeños campesinos en Alemania son por lo general pobres y a menudo sufren penurias, pero están menos a merced del azar; tienen al menos algo seguro. El proletario, que no tiene más que sus dos manos, que consume hoy lo que ganó ayer, que está expuesto a todas las contingencias posibles y no tiene la más mínima garantía de poder ganarse las necesidades más básicas de la vida, a quien cada crisis, cada capricho de su empleador puede privar del pan, este proletario es colocado en la posición más repugnante e inhumana que pueda concebirse para un ser humano. Al esclavo le está asegurado un sustento básico por el propio interés de su amo; el siervo tiene al menos un trozo de tierra donde vivir; cada uno

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