nominalmente pueda pagarlos; ahora bien, desde el Commutation Bill de 1838, el propietario paga los diezmos directamente y calcula una renta proporcionalmente más alta, de modo que el arrendatario no sale mejor parado. Y del mismo modo se aducen un centenar de otras causas de esta pobreza, todas tan poco probatorias como estas. Esta pobreza es el resultado de nuestras condiciones sociales; al margen de ellas, pueden hallarse causas para el modo en que se manifiesta, pero no para el hecho de su existencia. Que la pobreza se manifieste en Irlanda de este modo y no de otro se debe al carácter del pueblo y a su desarrollo histórico. Los irlandeses son un pueblo emparentado en todo su carácter con las naciones latinas, con los franceses y, en especial, con los italianos. Los rasgos negativos de su carácter ya nos han sido descritos por Carlyle. Escuchemos ahora a un irlandés, quien al menos se acerca más a la verdad que Carlyle, con su prejuicio favorable al carácter teutónico:
“Son inquietos, aunque indolentes, ingeniosos e indiscretos, borrascosos, impacientes e imprudentes; valientes por instinto, generosos sin mucha reflexión, prontos a vengar y perdonar los insultos, a hacer y deshacer amistades, dotados de genio con prodigalidad, y de juicio con mezquindad.”