s. 6 d. ; 7 s. 6 d. ; 6 s. 8 d. ; 10 s. ; al tiempo que hay cientos de trabajadores que no pueden encontrar empleo ni siquiera a estos últimos tipos mencionados. De los tejedores a mano de la industria algodonera ya hemos hablado; los demás tejidos se producen casi exclusivamente en telares manuales. Aquí la mayoría de los trabajadores han sufrido, al igual que los tejedores, debido a la aglomeración de competidores desplazados por la maquinaria y están expuestos además, al igual que los operarios de las fábricas, a un severo sistema de multas por mal trabajo. Tomemos, por ejemplo, a los tejedores de seda. El señor Brocklehurst, uno de los mayores fabricantes de seda de toda Inglaterra, presentó ante un comité de miembros del Parlamento listas extraídas de sus libros, de las cuales se deduce que por artículos por los que pagaba salarios en 1821 a razón de 30 s. , 14 s. , 3½ s. , ¾ s. , 1½ s. , 10 s. , pagó en 1839 tan solo 9 s. , 7¼ s. , 2¼ s. , ⅓ s. , ½ s. , 6¼ s. , a pesar de que en este caso no se ha producido mejora alguna en la maquinaria. Pero lo que hace el señor Brocklehurst bien puede tomarse como norma para todos. De las mismas listas se desprende que el salario semanal medio de sus tejedores, hechas todas las deducciones, era, en 1821 , de 16½ s. , y en 1831 , de tan solo 6 s. Desde entonces los salarios han bajado aún más. Los artículos que aportaban 4 d. de salario a los tejedores en 1831 , aportan tan solo 2½ d. en 1843 (sarsnets sencillos), y un gran número de tejedores de provincias solo consiguen trabajo cuando aceptan elaborar estos artículos a 1½ d. –2 d. Además, están sujetos a deducciones arbitrarias en sus salarios. A cada tejedor que recibe material se le entrega una tarjeta en la que suele leerse que el trabajo debe devolverse a una hora determinada del día; que el tejedor que no pueda trabajar por enfermedad debe notificarlo a la oficina en el plazo de tres días, o la enfermedad no se considerará excusa; que no se considerará una excusa suficiente si el tejedor alega que se ha visto obligado a esperar por hilo; que por ciertos defectos en el trabajo (si, por ejemplo, se encuentran más hilos de trama en un espacio dado de los
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Las ramas restantes de la industria
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