en su Política y en su Economía Política. Lleva ya cerca de cinco años trabajando para demostrar a los obreros que se esfuerza por abolir las Leyes de Granos únicamente en beneficio de ellos. Pero el resumen de la cuestión es este: las Leyes de Granos mantienen el precio del pan más alto que en otros países y, por tanto, elevan los salarios; pero estos altos salarios dificultan la competencia de los fabricantes frente a otras naciones en las que el pan, y en consecuencia los salarios, son más baratos. Al derogarse las Leyes de Granos, el precio del pan baja y los salarios se aproximan gradualmente a los de los demás países europeos, como debe quedarle claro a cualquiera a partir de nuestra exposición previa de los principios según los cuales se determinan los salarios. El fabricante puede competir con mayor facilidad, la demanda de productos ingleses aumenta y, con ella, la demanda de trabajo. Como consecuencia de este aumento de la demanda, los salarios subirían efectivamente algo y los trabajadores desempleados volverían a encontrar empleo; ¿pero por cuánto tiempo? La «población excedente» de Inglaterra, y especialmente de Irlanda, es suficiente para abastecer a la manufactura inglesa de los operarios necesarios, aun cuando esta se duplicara; y, en pocos años, la pequeña ventaja de la abolición de las Leyes de Granos se vería contrarrestada, seguiría una nueva crisis y volveríamos al punto de partida, mientras que el estímulo inicial a la manufactura habría incrementado la población entretanto. Todo esto lo entienden muy bien los proletarios, y se lo han dicho a los fabricantes en su propia cara; pero, a pesar de ello, los fabricantes tienen en vista únicamente la ventaja inmediata que les reportarían las Leyes de Granos. Tienen una miras demasiado estrechas para ver que, ni siquiera para ellos mismos, puede surgir ninguna ventaja permanente de esta medida, porque su competencia mutua pronto forzaría el beneficio del individuo de vuelta a su antiguo nivel; y así continúan pregonando a los trabajadores que es puramente por el bien de los millones de hambrientos que los ricos miembros del partido liberal vierten cientos y miles de libras en las arcas de la Liga contra las Leyes de Granos, cuando todo el mundo sabe que
Table of Contents
La actitud de la burguesía hacia el proletariado
401