ocurría por la intención de los obreros; o, cuando sucedía intencionalmente, el cartismo estaba detrás. Pero en el cartismo es toda la clase obrera la que se levanta contra la burguesía y ataca, antes que nada, el poder político, el baluarte legislativo con el que la burguesía se ha rodeado. El cartismo ha surgido del partido democrático que nació entre 1780 y 1790 con el proletariado y en su seno, cobró fuerza durante la Revolución francesa y emergió tras la paz como el partido radical. Tenía entonces su sede principal en Birmingham y Manchester, y más tarde en Londres; arrancó la Ley de Reforma a los oligarcas del viejo Parlamento mediante una alianza con la burguesía liberal, y desde entonces se ha consolidado firmemente como un partido obrero cada vez más definido en oposición a la burguesía. En 1835, un comité de la Asociación General de Obreros de Londres ( General Workingmen's Association of London ), con William Lovett a la cabeza, redactó la Carta del Pueblo, cuyos seis puntos son los siguientes:
- Sufragio universal para todo hombre que sea mayor de edad, esté en su sano juicio y no haya sido condenado por ningún delito;
- Parlamentos anuales;
- Dieta para los miembros del Parlamento, que permita a los hombres pobres presentarse a las elecciones;
- Voto secreto (by ballot) para evitar el soborno y la intimidación por parte de la burguesía;
- Distritos electorales iguales para asegurar una representación equitativa; y
- abolición del requisito de propiedad de 300 libras en tierras —que ya entonces era puramente nominal— para los candidatos, con el fin de que cualquier votante pueda ser elegible.
Estos seis puntos, que se limitan enteramente a la reconstitución de la Cámara de los Comunes, por inofensivos que parezcan, son suficientes