condiciones de ganar más de diez chelines a la semana. Una clase de tejidos tras otra es conquistada por el telar mecánico, y el tejido a mano es el último refugio de los obreros arrojados al desempleo en otras ramas, por lo que el oficio está siempre saturado. De ahí que, en temporadas normales, el tejedor a mano se considere afortunado si puede ganar seis o siete chelines a la semana, mientras que para alcanzar esta suma debe sentarse a su telar de catorce a dieciocho horas al día. La mayoría de los tejidos requiere, además, una sala de tejido húmeda para evitar que la trama se rompa, y en parte por esta razón, en parte debido a su pobreza, que les impide pagar mejores viviendas, los talleres de estos tejedores carecen por lo general de suelos de madera o pavimentados. He estado en muchas viviendas de tales tejedores, en patios y callejones remotos y viles, por lo general en sótanos. A menudo, media docena de estos tejedores a mano, varios de ellos casados, viven juntos en una casita con uno o dos talleres y un gran dormitorio. Su alimentación consiste casi exclusivamente en patatas, quizás con gachas de avena, raras veces leche y casi nunca carne. Un gran número de ellos son irlandeses o de ascendencia irlandesa. Y estos pobres tejedores a mano, los primeros en sufrir cada crisis y los últimos en verse libres de ella, deben servir a la burguesía de argumento para hacer frente a los ataques contra el sistema fabril. «Ved —grita triunfante el burgués—, ved cómo estas pobres criaturas tienen que pasar hambre mientras los operarios de los molinos prosperan, ¡y juzgad entonces el sistema fabril!». Como si no fuesen precisamente el sistema fabril y la maquinaria que le pertenece los que han aplastado tan vergonzosamente a los tejedores a mano, ¡y como si la burguesía no supiera esto tan bien como nosotros! Pero la burguesía tiene intereses en juego, por lo que un par de falsedades y un poco de hipocresía no importan mucho.
Examinemos más de cerca el hecho de que la maquinaria suple cada vez más el trabajo de los hombres. El trabajo humano, implicado tanto en el