El estado de la cuestión es el siguiente: * Si los niños no pueden ser prudentes, debe prohibirse el empleo de niños. * Si los adultos son imprudentes, no son más que niños crecidos en un plano de inteligencia que no les permite apreciar el peligro en toda su magnitud; ¿y de quién es la culpa sino de la burguesía, que los mantiene en una condición en la que su inteligencia no puede desarrollarse? * O la maquinaria está mal dispuesta y debe ser cercada, tarea que recae sobre la burguesía. * O el operario se encuentra bajo incentivos que superan al peligro amenazante; tiene que trabajar rápidamente para ganar su salario, no tiene tiempo de ser prudente, y de esto también tiene la culpa la burguesía. Muchos accidentes ocurren, por ejemplo, mientras los operarios limpian la maquinaria en marcha. ¿Por qué? Porque, de otro modo, el burgués obligaría al trabajador a limpiar la maquinaria durante las horas libres en que está detenida, y el trabajador, naturalmente, no está dispuesto a sacrificar ninguna parte de su tiempo libre. Cada hora libre es tan preciosa para el trabajador que a menudo arriesga su vida dos veces por semana antes que sacrificar una de ellas en beneficio del burgués. Que el empleador sustraiga de las horas de trabajo el tiempo necesario para limpiar la maquinaria, y a ningún operario se le volverá ocurrir jamás limpiar la maquinaria en marcha. En resumen, desde cualquier punto de vista, la culpa recae en última instancia sobre el fabricante, y a él debe exigírsele, como mínimo, el sustento de por vida del operario incapacitado y el sostenimiento de la familia de la víctima en caso de que la
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Ramas Industriales Individuales
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