maldiciones que había aprendido desde niño mientras estuvo en la fábrica.
¿Puede alguien imaginarse un estado de cosas más demencial que el descrito en esta carta? Y, sin embargo, esta condición que despoja al hombre de su condición viril y le quita a la mujer toda femineidad sin ser capaz de otorgar al hombre la verdadera femineidad ni a la mujer la verdadera virilidad —esta condición que degrada, de la manera más vergonzosa, a ambos sexos y, a través de ellos, a la Humanidad— es el último resultado de nuestra tan alabada civilización, el logro definitivo de todos los esfuerzos y luchas de cientos de generaciones para mejorar su propia situación y la de su posteridad. Debemos o bien desesperar de la humanidad, de sus fines y esfuerzos, cuando vemos que toda nuestra labor y fatiga desemboca en semejante burla, o bien admitir que la sociedad humana ha buscado hasta ahora la salvación en una dirección falsa; debemos admitir que una inversión tan total de la posición de los sexos solo ha podido producirse porque los sexos han sido colocados en una posición falsa desde el principio. Si el reinado de la esposa sobre el marido, tal como lo provoca inevitablemente el sistema fabril, es inhumano, el dominio prístino del marido sobre la esposa debió de ser inhumano también. Si la esposa puede ahora basar su supremacía en el hecho de que aporta la mayor parte, qué digo, la totalidad de los bienes comunes, la inferencia necesaria es que esta comunidad de bienes no es verdadera ni racional, ya que un miembro de la familia presume de manera ofensiva de aportar la mayor parte. Si la familia de nuestra sociedad actual se está disolviendo de este modo, esta disolución simplemente demuestra que, en el fondo, el vínculo de unión de esta familia no era el afecto familiar, sino el interés privado agazapado bajo el manto de una supuesta comunidad de bienes. La misma relación se da por parte de aquellos hijos que mantienen a sus padres desempleados cuando no pagan directamente la pensión, tal como se ha mencionado ya. El Dr. Hawkins testificó en el informe de la Comisión de Investigación sobre las Fábricas que esta relación es bastante común, y en