Nos hemos visto obligados a tratar el sistema fabril con cierta extensión, por ser una creación totalmente novedosa del periodo industrial; podremos tratar a los demás trabajadores con tanta mayor brevedad cuanto que lo dicho, ya sea sobre el proletariado industrial en general o sobre el sistema fabril en particular, se les aplica total o parcialmente.
Por consiguiente, solo tendremos que consignar hasta qué punto el sistema fabril ha logrado abrirse paso en cada rama de la industria y qué otras peculiaridades estas puedan revelar.
Las cuatro ramas comprendidas bajo la Ley de Fábricas se dedican a la producción de prendas de vestir. Haremos bien en ocuparnos a continuación de aquellos trabajadores que reciben sus materiales de estas fábricas; y, antes que nada, de los tejedores de medias de Nottingham, Derby y Leicester. Respecto a estos trabajadores, la Comisión de Empleo de Niños informa que las largas jornadas de trabajo, impuestas por los bajos salarios, junto con una vida sedentaria y el esfuerzo ocular que implica la naturaleza de la ocupación, debilitan habitualmente todo el organismo, y en especial los ojos. El trabajo nocturno es imposible sin una luz muy potente producida al concentrar los rayos de la lámpara haciéndolos pasar a través de globos de vidrio, lo cual es muy perjudicial para la vista. A los cuarenta años, casi todos usan gafas. Los niños empleados en el bobinado y el dobladillo suelen sufrir graves perjuicios en su salud y constitución. Trabajan desde los seis, siete u ocho años de diez a doce horas diarias en habitaciones pequeñas y cerradas. No