son muy peligrosos para la burguesía, la cual ha logrado sustraer varios de estos institutos, los «Institutos de Mecánicos» (Mechanics’ Institutes), de las influencias proletarias, convirtiéndolos en órganos para la diseminación de las ciencias útiles a la burguesía. Aquí se enseñan ahora las ciencias naturales, las cuales pueden apartar a los obreros de la oposición a la burguesía y, tal vez, poner en sus manos los medios para hacer inventos que produzcan dinero para la burguesía; mientras que para el obrero el conocimiento de las ciencias naturales es hoy en día totalmente inútil, cuando ocurre con demasiada frecuencia que jamás llega a vislumbrar la Naturaleza en su gran ciudad y con sus largas jornadas laborales. Aquí se predica la Economía Política, cuyo ídolo es la libre competencia y cuya quintaesencia para el obrero es esta: que no puede hacer nada más racional que resignarse a morir de hambre. Aquí toda educación es mansa, insulsa, subserviente a la política y a la religión dominantes, de modo que para el obrero no es más que un sermón constante sobre la obediencia pacífica, la pasividad y la resignación a su suerte.
La masa de los obreros no tiene, naturalmente, nada que ver con estos institutos, y se dirige a las salas de lectura proletarias y a la discusión de asuntos que conciernen directamente a sus propios intereses; tras lo cual la burguesía autosuficiente pronuncia su Dixi et salvavi, y se aparta con desprecio de una clase que «prefiere la airada perorata de demagogos malintencionados a las ventajas de una sólida educación». Que los obreros aprecian, sin embargo, la sólida educación cuando pueden obtenerla libre del lenguaje interesado de la burguesía, lo demuestran las frecuentes conferencias sobre temas científicos, estéticos y económicos que se imparten especialmente en los institutos socialistas, las cuales cuentan con una asistencia muy nutrida. A menudo he oído a obreros, cuyas chaquetas de fustán apenas se sostenían unidas, hablar sobre temas geológicos, astronómicos y de otra índole con más conocimientos de los que poseen la mayoría de los burgueses «cultivados» de Alemania. Y en qué