Los cortadores de fustán, que, como consecuencia del gran consumo de terciopelo de algodón, son comparativamente numerosos —se estiman entre 3.000 y 4.000—, han sufrido con mucha gravedad, indirectamente, la influencia del sistema fabril. Los tejidos que antes se tejían con telares manuales no eran perfectamente uniformes y requerían una mano experimentada para cortar las hileras individuales de hilos. Desde que se utilizan los telares mecánicos, las hileras corren con regularidad; cada hilo de la trama es exactamente paralelo al anterior y cortar ya no es un arte. Los trabajadores desplazados de su empleo por la introducción de la maquinaria se pasan al corte de fustán y abaten los salarios mediante su competencia; los fabricantes descubrieron que podían emplear a mujeres y niños, y los salarios descendieron al nivel que se les pagaba a estos, mientras que cientos de hombres se quedaron sin empleo. Los fabricantes descubrieron que podían hacer el trabajo en la propia fábrica de forma más barata que en el taller del cortador, cuyo alquiler pagaban indirectamente. Desde este descubrimiento, las buhardillas bajas de los cortadores se quedan vacías en muchas casitas o se alquilan como viviendas, mientras que el cortador ha perdido la libertad de elegir sus horas de trabajo y ha quedado bajo el dominio de la campana de la fábrica. Un cortador de unos cuarenta y cuatro o cuarenta y cinco años me dijo que podía recordar una época en la que había recibido 8 d. por yarda por un trabajo por el que ahora recibía 1 d. ; es verdad que puede cortar la textura más regular con mayor rapidez que la antigua, pero de ningún modo puede hacer el doble en una hora que antes, de modo que sus salarios han caído a menos de la cuarta parte de lo que eran. Leach ofrece una lista de los salarios pagados en 1827 y en 1843 para diversos artículos, de la que se desprende que los artículos pagados en 1827 a razón de 4 d. , 2¼ d. , 2¾ d. y 1 d. por yarda, se pagaron en 1843 a razón de 1½ d. , 1 d. , ¾ d. y ⅜ d. por yarda, en salarios de los cortadores. El salario semanal medio, según Leach, fue el siguiente: en 1827 , £1 6 s. 6 d. ; £1 2 s. 6 d. ; £1; £1 6 s. 6 d. ; y por los mismos artículos en 1843 , 10
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Las ramas restantes de la industria
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