tan distintas como la diferencia de raza podría hacerlas, de las cuales nosotros en el continente solo hemos conocido a una, la burguesía. Sin embargo, es precisamente la otra, el pueblo, el proletariado, la que es con mucho la más importante para el futuro de Inglaterra.
Del carácter público del obrero inglés, tal como se expresa en asociaciones y principios políticos, tendremos ocasión de hablar más adelante; consideremos aquí los resultados de las influencias citadas anteriormente, en la medida en que afectan al carácter privado del trabajador.
El obrero es mucho más humano en la vida ordinaria que el burgués. Ya he mencionado el hecho de que los mendigos suelen dirigirse casi exclusivamente a los trabajadores, y que, en general, los trabajadores hacen más que la burguesía para el mantenimiento de los pobres. Este hecho, que cualquiera puede comprobar por sí mismo cualquier día, es confirmado, entre otros, por el Dr. Parkinson, canónigo de Mánchester, quien dice: