49
Ni bien echaron ancla, cuando la estirpe extraña, trepando por los obenques, ganó firme pie; jubilosos se agrupan, alegres de gesto y rostro; nuestro Capitán un saludo cínico y sincero les da.
Manda incontinenti adornar la mesa con el licor vinoso que primero drenó Lieo; coronan las copas de cristal, y el vino ofrecido la gente quemada de Faetón de ningún modo rechaza.