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“‘Y si por ventura el freno o la demora me salen al encuentro, de Aquel que de las cosas tiene la última raya, y fallo en hallaros en nuestro día de cita, escasa culpa os traerá mi falta.
Todos habréis de hacer mi deber en la lid; mas, si mi espíritu presciente la Verdad divina [alcanza], ni arroyo, ni monte, ni celoso Hado tienen poder para anular que os salude a la hora señalada’”.