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“Unos vuelven volando con furiosas maldiciones, y blasfeman contra aquel que hizo maldito el mundo con la guerra; otros consideran totalmente culpable aquel pecho codicioso por la Avaricia avivada por su egoísta sed.
Ese, por conquistar riquezas ajenas, con crueles extremos sumió a su infeliz pueblo en las peores desgracias; dejando a tantas esposas y madres, despojadas de hijos y esposos, para llorar por siempre.