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“¡Oh, tú, Sertorio! ¡Oh, gran Coriolano! ¡Catilina! ¡oh, huestes de otra era, que contra vuestra Patria con profano corazón combatisteis con rabia parricida y fiera; si do impera Sumano en su reino insano tormentos crueles pagan vuestra quimera, decidle que también nuestra Lusitania amamantó a algún traidor de vuestra saña.