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“Y, visto cómo el odioso Baco ha engañado, con mortales tramas, su ruta en la llanura índica, y cómo por los agravios del ondulante Océano, más que cansados, fueron perdidos o muertos:
Quiero que en este mar para ellos tan salvaje, entre olas siempre inquietas tengan su descanso: Aquí reunirán la dulce y gloriosa recompensa de fatigas que hacen memoriosos los nombres de los hombres.