56
“Así habló Magriço y, a sus amigos abrazados, prosigue su marcha una vez tomada su venia:
En los viejos reinos de León y Castilla recorrió lugares patrios que el Marte nuestro nos había concedido ganar; Navarra y todas las peligrosas cumbres que afrontó de los Pirineos que apartan la Galia de España; y, vistas las escenas más altas y mejores de Francia, en el gran emporio de Flandes tomó su descanso.