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Hinchra el valiente pecho, acostumbrado a sangrientas lides, la falta de enemigo que sufra su furia; y así, no contando la Tierra con nadie a quien matar y saquear, lleva la conquista sobre el inconquistable Mar.
Primero de nuestros Reyes es quien dejó el suelo patrio, enseñando a la morisma de África, a fuerza de armas, cuánto en palabra y obra las Leyes de Cristo a las de Mahoma exceden.