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“Sequeira, tú también, bogando a lo hondo del mar de Eritrea, nueva ruta abierta nos darás, ¡Gran Imperio! que alardeas de haber sido antaño el nido de la reina de Saba y de Candace; a Masuá, que en sus cisternas guarda el agua providente, contemplará junto al puerto de Arquico; y a lejanas islas enviará exploradores, hasta que un asombro inédito seduzca al mundo entero.