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“Arrancar de la vida a Ignès proyecta, mejor que a su hijo preso de ella arrancar; juzgando que tan sólo sangre infame y recta el vivo fuego de tal Fiel Amor puede apagar.
¡Qué Furia quiso que la espada tan perfecta, que del moro temible al peso sin flaquear nunca cediera, fuera en odio desenvainada para obrar de esa infeliz Dama la suerte helada?