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Solo de hombres cantaré el glorioso nombre que arriesgaron su vida amada por Dios, por el Rey; cuando al perder la vida alargaron la vida con la fama, y bien merecieron lo mejor que el Bardo puede cantar.
Apolo y las Nuevas, que conmigo vinieron, redoblada furia a mi cantar traerán cuando, de mi fatiga habiendo tomado descanso y aliento, yo a mi labor refrescado vuelva otra vez.