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“Abatida dejará la ciudad de Repelim, obligando a huir a su monarca con sus hombres; luego, casi alcanzado el cabo llamado Comorim, otra corona de gloria ganará por él; el escuadrón más poderoso del Samorim, que no dudaba en ver el mundo deshecho, lo destruirá con la furia del fuego y el acero: el propio Be’adálá sentirá su yugo marcial.