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“De la costa de Masilia el yermo estéril dejamos, donde el azenegua apacienta su ganado; gente que jamás blanda y dulce agua probó, ni al ganado basta el prado segado; tierra que jamás hermosa frutería adornó, donde las aves rompen hierro en su vientre avieso, suelo donde solo la horrible Escasez abunda, que el suelo berebere del moro deszunda.