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Ahora sobre los montes idalios se suspende su carro, donde aguarda su llegada su hijo Arquero, quien reuniendo un poderoso ejército con él se propone partir en famosa expedición, y debelar mundos rebeldes hasta enmendar aquellos funestos errores cometidos largo tiempo por los mortales, que aman los bienes dados por los Dioses de arriba para que el hombre los use y no para que el hombre los ame.