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Algunos apresuraban sus diestras manos para ejercerlas sobre los duros e insensibles corazones del burdo Vulgus: por el firmamento resonaban los frecuentes suspiros de las víctimas golpeadas por la flecha que duele; hermosas sean las Ninfas que reparten los remedios caros a los daños que infligen, y tales son sus artes, que no solo reviven a los heridos de gravedad, sino que otorgan el don de la vida a la vida por nacer.