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“Con hambre que este nuevo triunfo agudiza, no descansa ya el Mancebo hasta que sus ojos contemplan otra matanza, tan cruel como esta, que abruma al bárbaro ejército que rodea a Beja: No espera mucho el Príncipe a quien la fortuna ama bendecir, el hermoso fin al que conduce su amada empresa. Pero ahora los moros vencidos se aferran a la venganza, su única esperanza para reparar tales pérdidas.