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“He aquí la fértil tierra de Ulcindé y la íntima bahía de la costa de Jaqueta; el monstruoso Boro que ruge e inundan la playa, y la marea baja que huye con igual fuerza.
Mira dónde la rica y feraz banda de Cambaya limita con los mares reentrantes, el golfo de Cambay; y mil ciudades que dejo sin nombrar, atesoran aquí su riqueza para que la tengas y conserves.