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“ ‘Encélado, y de la Tierra la prole titánica, Egeón y el Centimano, la estirpe de mí, que Adamastor me llamo, resistió la mano que arroja el divino rayo de Vulcano:
- Amontonar monte sobre monte no fue mi disposición;
- conquistar las olas del Océano fue mi designio;
- fui a buscar, como Capitán del Mar, la flota de Neptuno, a la cual busqué en vano.